
La familia está formada por las personas más cercanas a nosotros, las que más queremos. El derecho de familia regula el estado civil de las personas, las relaciones de los familiares entre sí y con terceros y su patrimonio.
El divorcio, la separación o la ruptura como pareja estable llevan consigo unas consecuencias jurídicas importantísimas. Entre otras, los padres van a tener una regulación de las relaciones futuras con sus hijos y van a sufrir una variación en su patrimonio.
Otro hecho que va a ocasionar importantes efectos jurídicos es el fallecimiento de un familiar. Determinar si es conveniente aceptar la herencia, identificar todos los bienes de la misma, llevar a cabo su partición, realizar el cambio de titularidad y saber la repercusión fiscal debe ser objeto de un estudio riguroso.
El proceso de incapacidad de un familiar y el nombramiento de tutor tienen un resultado jurídico que ocasionan ventajas e inconvenientes que hay que saber identificar y resolver.
Un buen asesoramiento sobre estas cuestiones y todas sus posibles variantes es fundamental para tener una seguridad jurídica plena y efectiva.